Muchos niños reaccionan con enfado o tristeza cuando pierden en videojuegos, juegos de mesa o incluso pequeños retos del día a día. Esto no significa que tengan un problema: simplemente su capacidad para gestionar la frustración todavía está en desarrollo.
Cuando pierden, su cerebro interpreta la situación como algo injusto o amenazante. Por eso reaccionan tan rápido e intensamente. La buena noticia es que, con acompañamiento, pueden aprender a manejarlo mucho mejor.
Cómo ayudarle
- Mantén la calma y respirad profundo juntos.
- Valida lo que siente: “Entiendo que te moleste perder.”
- Refuerza el esfuerzo, no el resultado.
- Crea juegos donde ganar o perder no sea lo más importante.
Perder también es una oportunidad para crecer. Acompañarlo en este aprendizaje fortalece su autoestima, su paciencia y su relación contigo.


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